
Pudimos soportar que Papá Noel era mentira, soportamos que no existieran los Reyes Magos y sobrevivimos al saber que el ratón Pérez nunca visito nuestras almohadas. Ahora bien, ¿por qué nos aferramos tanto a la idea de Dios?. ¿Acaso no es lo mismo?, en muchos sentidos es igual que los anteriores citados, un ser mágico que siempre nos observa. Pues lo siento amigos, no hay nadie observándonos, nadie nos mira constantemente, ni nos juzga, asi es, no hay castigo, ni recompensa, no hay cielo, ni hay infierno, no hay absurdas reglas, no hay porque andar haciendo el "bien" por obligación, por miedo a ir a parar a vaya uno saber donde. Al bueno no le pasan siempre cosas buenas, ni al malo le pasan cosas malas, hay buenos que sufren y malos que gozan. Podemos hacer lo que queramos, tanto el bien como el mal, y no seremos juzgados por ningún ser superior. Pero si seremos juzgados por quienes nos rodean. Tanto personas que nos interesa su opinión, como gente a la que no. Nadie nos creo mas que nuestros padres, y así como ellos, los únicos que podemos dar vida somos nosotros, como también podemos quitarla, podemos juzgar, y aplicar justicia, no siempre acertada, pero justicia al fin. Creamos a nuestros pares a nuestra imagen y semejanza. Es tan simple entenderlo, y razonarlo, nosotros somos Dios.
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